
El corazón humano late alrededor de 100.000 veces al día y bombea alrededor de 473 litros de sangre. También se acelera, se relaja, se emociona… Y mucho respeto a cada uno de nuestros corazones, porque todo esto lo hacen todos los días.
Es momento de entender nuestro corazón y sobre todo, de cuidarlo, para prevenir ciertas situaciones o daños que deriven en enfermedades como la insuficiencia cardíaca.
Entender qué factores aumentan las posibilidades de padecerla y conocer cómo prevenirla son nuestros mejores recursos.
Insuficiencia cardíaca: ¿Qué es?
Es una afección crónica que provoca que el corazón no bombee suficiente sangre para satisfacer las necesidades del resto de órganos y tejidos del cuerpo. De hecho, puede producirse por no bombear suficiente sangre, lo que se conoce como sístole o que no se llene correctamente, lo que se conoce como diástole. Además, puede afectar tanto al lado derecho como al izquierdo del corazón.
Es importante ser conscientes de que la enfermedad puede cambiar y empeorar gradualmente con el tiempo, de ahí la importancia de la prevención y la revisión médica.
Existen diferentes tipos de insuficiencia cardíaca, pero existen muchos síntomas comunes.
Síntomas comunes principales:
Fatiga.
Falta de aire.
Dificultad para respirar.
Tos.
Hinchazón de tobillos, piernas o abdomen y en algunos casos, de las venas del cuello.
Náuseas.
Factores de riesgo de insuficiencia cardíaca
Existen algunos factores categorizados como “de riesgo” que aumentan la probabilidad de padecer esta afección.
Fumar favorece la calcificación de las arterias coronarias.
Mantener una presión arterial alta, puede provocar una sobrecarga en el corazón con el tiempo.
Defectos cardíacos congénitos
Enfermedades graves del corazón.
Enfermedad pulmonar grave.
En este punto es importante saber que el diagnóstico, el pronóstico y la prevención son factores clave en este tipo de afecciones. En el caso de la insuficiencia cardíaca, un recuento sanguíneo completo favorece la prevención.
¿Qué es un recuento sanguíneo? Es una prueba que muestra cómo está el equilibrio electrolítico en sangre. Igual dicho así tampoco es muy fácil de entender. Pero si tenemos en cuenta que el corazón es un músculo que depende del equilibrio mineral de la sangre y que cambios drásticos de esto pueden desencadenar en una enfermedad cardíaca, igual ya nos empieza a sonar mejor lo del recuento sanguíneo. Además, esta prueba ayuda a detectar la existencia de focos inflamatorios que también pueden dañar al corazón.
Y es que, como decíamos al principio, el corazón se encarga de muchas cosas, así que es normal que tengamos que prestarle un poco más de atención.
El tratamiento de la insuficiencia cardíaca
Ya hemos hablado de lo que es y de los factores de riesgo, ahora toca hablar de tratamiento.
Tanto la medicina convencional como la naturopatía ofrecen muy buenas opciones de tratamiento e incluso pueden complementarse entre sí. Todo ello, por supuesto, según la recomendación del cardiólogo y nunca cambiando el tratamiento por nuestra cuenta.
Esto también aplica para las intolerancias con el medicamento, que siempre deben discutirse con el médico antes de cambiar algo en la ingesta. En caso de reacción grave se debe acudir a un hospital para que el médico pueda ajustar la medicación. Pero nunca suspender la ingesta por nuestra cuenta, ya que los tratamientos de corazón deben eliminarse gradualmente.
La combinación de remedios convencionales y de naturopatía también deben discutirse con los profesionales implicados en el tratamiento. Esto incluye tanto a los médicos como a los naturópatas.
Tratamientos naturales de la insuficiencia cardíaca
Suele recurrirse a tratamientos naturales cuando el especialista no ve necesario la prescripción de un tratamiento médico convencional y/o como complemento a un tratamiento médico más fuerte. Los remedios naturales típicos son Cactus, Tabacum y Crataegus, entre otros.
En insuficiencias leves, los medicamentos naturistas ayudan a fortalecer el corazón y/o mejorar los síntomas de la enfermedad. Y pueden ser suficientes, siempre y cuando el paciente realice cambios en su estilo de vida y elimine factores de riesgo como el alcohol o el tacaco.
Además, se recomienda incluir técnicas de relajación, ya que contribuyen significativamente a reducir la tensión del organismo y, por tanto, favorecer la salud cardíaca.
Tratamiento médico convencional
En la medicina convencional existen diferentes opciones de tratamiento:
Los inhibidores de la ECA (medicamentos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina) son una parte importante del tratamiento de la insuficiencia cardíaca porque mejoran el flujo sanguíneo. Se cree que los betabloqueantes reducen el riesgo de arritmias y mejoran la calidad de vida.
La digitalina ayuda a mejorar el rendimiento del corazón. Suele complementarse con medicación para la deshidratación que contribuye a mejorar la respiración.
Si la medicación no es suficiente, la cirugía es otra opción. Suele recurrirse a la implantación de un marcapasos o un desfibrilador. Y como última opción podría realizarse un trasplante de corazón.
Prevención: ¿Cómo reducir el riesgo a padecer insuficiencia cardíaca?
En la mayoría de los casos, la insuficiencia cardíaca se debe a un desconocimiento de los factores de riesgo, ya que evitarlos previene el desarrollo de este tipo de afección.
¿Qué tener en cuenta?
Para evitar la insuficiencia cardíaca es necesario curar a fondo cualquier enfermedad que vaya acompañada de infecciones y fiebre. Además, de prestar especial atención a la sensación de cansancio y agotamiento durante estos procesos.
Seguir una dieta equilibrada basada en:
Pocas grasas animales y mucha fruta y verdura.
Beber suficiente agua
Hacer ejercicio y practicar al menos media hora de deporte cinco días a la semana.
Vigilar la presión arterial y el peso corporal.
Reducir el consumo de alcohol, ya que un uso excesivo daña el corazón.
Evitar la nicotina
Es importante saber que la insuficiencia cardíaca puede desarrollarse gradualmente. Por tanto, es necesario realizar controles médicos preventivos y, sobre todo, controlar la tensión arterial. La hipertensión arterial permanece asintomática durante mucho tiempo, pero puede llegar a poner en riesgo la vida.
En caso de notar cambios en el estado de salud general o síntomas como aumento de peso repentino, hinchazón de piernas u otros cambios, la recomendación es siempre informar a un médico o especialista.







