
Seguro que te has preguntado alguna vez sobre el ácido fólico y el metilfolato, ¿verdad? Si has estado buscando información sobre el tema, has llegado al lugar correcto. A menudo oímos hablar del ácido fólico, esa vitamina B9 que es necesaria durante el embarazo y en la producción de glóbulos rojos.
Pero, ¿sabías que hay una versión 'pro' de esta vitamina? Sí, estamos hablando del metilfolato, que tiene una serie de ventajas que vale la pena explorar. Así que, toma un café, ponte cómodo y acompáñame en este viaje a través del fascinante mundo de la vitamina B9. Te prometo que al final de este post, vas a sentirte como un experto en ácido fólico y metilfolato.
Ácido fólico y metilfolato: ¿qué son y para qué sirven?
El ácido fólico: la forma sintética de la vitamina B9
El ácido fólico es la versión sintética de la vitamina B9. Se encuentra comúnmente en suplementos y alimentos fortificados. Su importancia radica en su papel en la producción de glóbulos rojos y en la prevención de defectos del tubo neural durante el embarazo. Aunque se puede encontrar en algunos alimentos, a menudo es necesario consumirlo en mayor cantidad a través de suplementos ya que puede ser complicado obtener la cantidad necesaria solo de fuentes alimenticias.
Metilfolato: la estrella natural y activa
Por otro lado, tenemos al metilfolato, que es la forma activa de la vitamina B9. Es como el primo talentoso del ácido fólico. Se encuentra de forma natural en alimentos como las verduras de hoja verde y las legumbres. A diferencia del ácido fólico, el metilfolato se absorbe más fácilmente, lo que significa que tu cuerpo puede usarlo de inmediato sin necesidad de conversiones adicionales.
¿Por qué es importante la forma activa?
La forma activa, el metilfolato, es especialmente relevante para aquellos con problemas de metilación o que tienen la variante genética MTHFR. Esto significa que algunas personas pueden tener dificultades para convertir el ácido fólico en metilfolato, lo que podría llevar a acumulaciones no deseadas en el cuerpo. Para ellos, el metilfolato puede ser una mejor opción, ya que no requiere conversión y se utiliza de manera más eficiente.
Absorción y biodisponibilidad: el juego de las conversiones
¿Cómo se absorbe cada uno?
La absorción del ácido fólico requiere un proceso de conversión enzimática, lo que significa que debe transformarse en dihidrofolato (DHF) y luego en tetrahidrofolato (THF) antes de que tu cuerpo pueda utilizarlo. Por lo tanto, esta conversión puede ser un obstáculo para algunas personas, especialmente si tienen problemas digestivos o metabólicos. En cambio, el metilfolato se absorbe directamente, lo que lo convierte en una opción más eficiente y rápida para muchas personas.
La biodisponibilidad importa
La biodisponibilidad se refiere a la cantidad de una sustancia que se puede utilizar efectivamente en el cuerpo. En este aspecto, el metilfolato tiene una ventaja clara sobre el ácido fólico. Dado que ya está en su forma activa, se puede utilizar inmediatamente sin necesidad de conversiones adicionales. Esto lo hace ideal para personas que buscan maximizar su ingesta de vitamina B9 sin complicaciones.
¿Qué pasa si no puedes convertir el ácido fólico?
Si tu cuerpo no puede convertir el ácido fólico en metilfolato de manera eficiente, esto puede causar una acumulación de ácido fólico no metabolizado. Este exceso puede llevar a efectos secundarios y preocupaciones sobre la salud a largo plazo, como interferencias en la función inmunitaria y deficiencia de vitamina B12. Por lo tanto, para algunas personas, el metilfolato se convierte en la opción más segura y efectiva, brindando tranquilidad y bienestar.
Beneficios para la salud: más allá de lo básico

Protección durante el embarazo
Tanto el ácido fólico como el metilfolato son necesarios para la salud de las mujeres embarazadas. Ambos ayudan a prevenir defectos del tubo neural en el feto, que pueden causar serias complicaciones en su desarrollo. Sin embargo, el metilfolato puede ser más efectivo para aquellas que tienen problemas de conversión, asegurando así un suministro adecuado de esta vitamina necesaria y vital durante el embarazo.
Salud cardiovascular
El metilfolato también juega un papel importante en la reducción de los niveles de homocisteína, un aminoácido que, en exceso, puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Al reducir los niveles de homocisteína, el metilfolato ayuda a mejorar la salud del corazón y del sistema circulatorio. Por su parte, el ácido fólico también contribuye a esta función, pero puede no ser tan efectivo si no se metaboliza adecuadamente por el organismo.
Aumento de energía y bienestar
Además, tanto el metilfolato como el ácido fólico son importantes para la producción de energía en el cuerpo. Una deficiencia de vitamina B9 puede llevar a la fatiga y debilidad. Así que, si te sientes cansado, puede que sea hora de revisar tu ingesta de esta vitamina. Optar por el metilfolato puede ser una gran decisión si buscas un impulso energético más inmediato y efectivo en tu día a día.
Consideraciones finales: ¿cuándo elegir uno sobre el otro?
¿Ácido fólico o metilfolato?
Al final del día, la decisión entre ácido fólico y metilfolato depende de tus necesidades individuales. Si no tienes problemas de conversión, el ácido fólico puede ser suficiente para ti. Sin embargo, si tienes preocupaciones sobre la absorción o si has sido diagnosticado con la variante MTHFR, el metilfolato podría ser la mejor opción.
Consultar a un profesional
Siempre es recomendable hablar con un médico o nutriologo antes de hacer cambios significativos en tu suplementación. Ellos pueden ofrecerte una evaluación personalizada basada en tu salud y estilo de vida, asegurando que tomas la decisión más adecuada para ti.
Integrar con una dieta equilibrada
Recuerda que la mejor manera de obtener nutrientes es a través de una dieta equilibrada. Incluye verduras de hoja verde, legumbres y frutas ricas en vitamina B9. Esto no solo te ayudará a obtener los beneficios de la vitamina B9, sino que también contribuirá a tu salud general y bienestar a largo plazo.
Tanto el ácido fólico como el metilfolato son necesarios para la salud, pero cada uno tiene sus particularidades. El metilfolato es la forma activa de la vitamina B9, más fácil de absorber y utilizar por el cuerpo, lo que lo hace ideal para personas con problemas de conversión. Por otro lado, el ácido fólico sigue siendo importante y útil para muchos.
Recuerda que siempre es bueno consultar a un profesional antes de decidirte por uno u otro. Y si estás buscando suplementos de calidad, no dudes en visitar nuestra tienda. En Promofarma, encontrarás opciones que se adaptan a tus necesidades y te ayudarán a mantenerte saludable.