Ambliopía u ojo vago, ¿qué es y cómo reconocerlo?

Escrito por Marta Martí el 14/10/2022

Ambliopía u ojo vago, ¿qué es y cómo reconocerlo?

El sentido de la vista se desarrolla durante los primeros años de vida, en los que aprendemos a reconocer el entorno, las formas, los colores y a nosotros mismos frente al espejo. Este desarrollo de la vista no siempre es lineal y culmina aproximadamente a los 9 años. En este largo proceso pueden aparecer algunas complicaciones, como lo que se conoce como ambliopía u ojo vago, una descompensación entre la capacidad visual de uno y otro ojo. ¿Quieres saber más sobre esta afección? A continuación, te damos las claves para reconocerla a tiempo y posibles tratamientos para reducir su impacto.


¿Qué es el ojo vago?

Cuando la luz traspasa la córnea, penetra por la pupila, atraviesa el cristalino y llega a la retina, ésta se transforma en impulsos eléctricos que viajan a través del nervio óptico para que el cerebro los interprete y forme las imágenes del mundo que nos rodea. A veces, esta capacidad de visión no es uniforme. El cerebro no es capaz de interpretar correctamente la información que recibe por parte de uno de los dos ojos. Este fenómeno se conoce como ambliopía u ojo vago y se define como la pérdida de agudeza visual de uno de los dos ojos, aquel que será reconocido como el perezoso

Sin embargo, no es tanto que este ojo en cuestión prefiera descansar y no esté hecho para el trabajo, sino que, realmente, no ha aprendido a ver de la forma correcta. Durante la etapa de desarrollo de la visión, que abarca desde el nacimiento hasta los 9 años, nuestro sentido de la vista se va adaptando y configurando, respondiendo a estímulos luminosos y capturando el entorno. Si uno de los dos ojos no recibe una imagen nítida, su agudeza visual no se desarrolla de forma normal, obteniendo como resultado el ojo vago.


¿Cómo ve una persona con ojo vago? 

Por supuesto, esta pérdida de agudeza visual en uno de los dos ojos no es inocua y produce algunas alteraciones perceptivas:

  • Pérdida de visión binocular. La persona que lo padece es incapaz de calcular profundidades de campo, es decir, que aparentemente percibe su entorno en dos dimensiones.

  • Saturación del ojo fuerte. El ojo que trabaja puede desarrollar de forma autónoma problemas de visión que normalmente se darían en ambos ojos. 

  • Desviaciones y desalineaciones. Volver a leer la misma línea de un texto, ladear la cabeza para enfocar o entrecerrar uno de los dos ojos para ver algo con claridad son algunos de los problemas a los que se enfrenta el ambliope. 


¿Por qué se produce el ojo vago?

El ojo vago no nace, se hace. Se trata de una afección que se desarrolla durante la infancia y puede venir provocada por una serie de motivos que, al no ser tratados a tiempo, desencadenan esta pérdida de agudeza visual de uno de los dos ojos. 

  • Presencia de un obstáculo en el eje visual: Opacidades en la córnea, cataratas congénitas o enfermedades en la retina. Todas ellas son afecciones que impiden la proyección de una imagen nítida al cerebro

  • Estrabismo: En este caso, al existir una desviación de uno o ambos ojos, el cerebro “desconecta” el ojo desviado para no ver una imagen por duplicado.

  • Anisometropía: Se refiere a la diferencia en dioptrías que presenta un ojo en comparación con el otro. Es decir, uno de ellos tiene más graduación y por ello la imagen percibida es más borrosa. Otra vez, el cerebro escoge los impulsos recibidos por el ojo con óptima visión para configurar la mejor imagen posible. 

  • Errores de refracción: Defectos ópticos como astigmatismo, hipermetropía o miopía pueden ser también causa de ambliopía.


¿Cómo detectar el ojo vago? 

Como ahora bien sabes, la ambliopía es una patología que se desarrolla durante la infancia. Aunque en la mayor parte de los casos el niño o niña resulta ser asintomático, existen algunos indicios que pueden servir como alerta. Estos son algunos de ellos:

  • Parpadea o ladea la cabeza constantemente. 

  • Entrecierra mucho los ojos para centrar la atención sobre un objeto o texto.

  • Tiene uno de los dos párpados más caído (ptosis).

  • Se cae con facilidad.

  • Le cuesta prestar atención mientras lee o realiza alguna actividad de precisión.

  • Falla al recepcionar objetos en movimiento, como pelotas o similares, por tener dificultades en calcular distancias y profundidades. 

Si en tu caso observas que el menor presenta alguno de estos signos, es importante acudir al oftalmólogo pediátrico para que revise de forma profesional su visión y evalúe el problema.


¿La ambliopía se puede curar?

Precisamente, la clave está en diagnosticarlo a tiempo. El ojo vago tiene cura siempre y cuando se trate antes de los 9 años, es decir, en plena etapa de desarrollo visual. Así pues, es muy importante que los niños y las niñas acudan a revisiones periódicas con el oftalmólogo para que éste evalúe la motilidad ocular, los párpados y los posibles defectos de refracción para controlar si existen anomalías en uno de los dos ojos o deficiencias en su agudeza visual.

Por su parte, uno de los tratamientos más efectivos y recurrentes para el ojo vago es la penalización oclusiva del ojo sano con la utilización de un parche. De esta forma, se fuerza a que el cerebro recoja las imágenes del ojo vago para que aprenda a “trabajar” de manera eficiente. Otra alternativa al parche es el uso de gafas o gotas que emborronan la visión nítida del ojo sano. Con esto, se consigue que el ojo ambliope desarrolle la agudeza visual necesaria y aprenda a ver correctamente equiparando su habilidad al ojo fuerte. 

Por el contrario, el ojo vago en adultos no presenta una solución definitiva. No obstante, sí existen algunas técnicas centradas en el desarrollo de la plasticidad cerebral que tienen por objetivo la mejora de la visión espacial. Por otro lado, actualmente se están llevando a cabo estudios en torno a la implantación de lentes intraoculares que podrían llegar a mejorar la visión de adultos ambliopes. 


En definitiva, en la ambioplía u ojo vago lo más importante es disponer de un diagnóstico temprano. De esta forma, las deficiencias de agudeza visual del ojo perezoso se pueden llegar a reconducir y eliminar dentro del período de aprendizaje visual. Así pues, visitar de forma regular al oftalmólogo durante la infancia es esencial para detectar a tiempo el ojo vago y evitar que este se prolongue hasta la etapa adulta.