
La pinguécula es uno de esos términos médicos que suena más complicado de lo que realmente es. A menudo, nos encontramos con bultos amarillos en el blanco de nuestros ojos, y eso puede causar cierta preocupación. Pero, ¿qué es exactamente la pinguécula?
En términos sencillos, es un crecimiento benigno en la conjuntiva, esa membrana que recubre la parte blanca del ojo. Aunque la mayoría de las veces es inofensiva, es natural preguntarse por qué aparece, qué la causa y cómo se puede tratar.
Desglosaremos todo lo que necesitas saber sobre la pinguécula, desde sus causas hasta su tratamiento, haciendo énfasis en la importancia de cuidar nuestros ojos. Así que, ¡sigue leyendo para descubrir más sobre este curioso bulto amarillo!
¿Qué es la pinguécula y cómo se ve?
La definición en palabras simples
La pinguécula es un crecimiento benigno en la conjuntiva, la parte blanca del ojo. Se presenta como un pequeño bulto amarillento, a menudo cerca del lado nasal. No es cancerosa, así que no hay que entrar en pánico. Es simplemente un depósito de proteínas, grasas o calcio que se acumula con el tiempo.
¿Dónde suele aparecer?
Generalmente, la pinguécula se encuentra cerca del lado nasal del ojo, pero también puede aparecer en otras partes de la conjuntiva. A veces, se puede ver más claramente en personas que pasan mucho tiempo al aire libre. Si notas un bulto amarillo, no te alarmes; puede ser solo una pinguécula.
¿Es peligrosa?
La buena noticia es que la pinguécula es completamente benigna. No se convierte en cáncer ni afecta la visión de manera significativa en la mayoría de los casos. Sin embargo, si te causa molestias, es importante prestarle atención.
¿Qué causa la pinguécula?
Exposición al sol
Una de las principales causas de la pinguécula es la radiación ultravioleta. En países soleados como España, nuestros ojos están expuestos a este tipo de radiación casi todos los días. Por eso es fundamental la protección solar ocular y otras medidas preventivas.
Factores ambientales
El viento, el polvo y la sequedad ocular también juegan un papel importante en la aparición de pinguéculas. Si trabajas al aire libre o vives en un lugar con mucho viento, tu riesgo puede aumentar, por lo que proteger tus ojos y evitar la irritación es clave.
Componente genético
Aunque no es muy comentado, existe un componente genético en la pinguécula. Si tienes antecedentes familiares, podrías estar más predispuesto, aunque la genética no lo es todo y hay medidas para minimizar riesgos.
Síntomas: ¿Cuándo preocuparse?

¿Siempre causa molestias?
La mayoría de las veces, la pinguécula no presenta síntomas. Puede estar ahí sin que te des cuenta. Sin embargo, si se inflama, podrías sentir la presencia de un cuerpo extraño en el ojo.
Síntomas comunes
Si la pinguécula se inflama, puede causar enrojecimiento y picazón. Algunas personas también experimentan sequedad ocular. Ante cualquier duda, consulta a un profesional para cuidar tu salud ocular.
Cambios en la visión
En raras ocasiones, una pinguécula puede afectar la refracción ocular y provocar cambios en la visión. Si notas alteraciones visuales, es importante realizar una revisión con un especialista.
Tratamiento: ¿Qué hacer si te molesta?
La mayoría no necesita tratamiento
La buena noticia es que en la mayoría de los casos no se requiere tratamiento médico. Si la pinguécula no causa molestias, lo mejor es la observación y controles periódicos.
¿Qué hacer si hay molestias?
Si te causa incomodidad, puedes usar lágrimas artificiales o colirios para aliviar la irritación. Estos productos suelen ser fáciles de conseguir, pero si las molestias persisten, consulta con un profesional.
Cuando considerar la cirugía
En casos raros, si la pinguécula provoca mucho malestar o preocupa por su aspecto, se puede valorar la cirugía. Esta intervención suele realizarse de forma ambulatoria y con anestesia local, y debe ser evaluada por un especialista.
Prevención: Cuidando nuestros ojos
Protección solar
La mejor forma de prevenir la pinguécula es proteger tus ojos de la radiación UV. Usa gafas de sol con protección adecuada incluso en días nublados y reduce la exposición directa al sol.
Mantén tus ojos lubricados
Si pasas mucho tiempo frente a pantallas, asegúrate de mantener tus ojos bien lubricados. El uso de lágrimas artificiales puede ayudar a prevenir la sequedad y la incomodidad ocular.
Cuida tu entorno
Si trabajas en ambientes polvorientos o ventosos, considera usar gafas protectoras para reducir la exposición a agentes irritantes y proteger la superficie ocular.
La pinguécula es un bulto amarillo benigno en el blanco del ojo que, aunque puede parecer alarmante, generalmente no es motivo de preocupación. La exposición al sol y los factores ambientales son las principales causas. A menudo no causa síntomas, pero si notas molestias existen tratamientos sencillos y medidas preventivas.
Cuida tus ojos y, si tienes dudas, consulta a un profesional. ¡Y no olvides que en Promofarma tenemos todo lo que necesitas para cuidar tu salud ocular! Visítanos y descubre nuestros productos, desde gafas hasta soluciones para mantener tus ojos en perfectas condiciones (prevención y cuidado diario).






