Autogestión en la Esclerosis Múltiple: Cómo convivir con la enfermedad

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Revisado por Mar Santamaria Sala

Autogestión en la Esclerosis Múltiple: Cómo convivir con la enfermedad

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica que afecta a cada persona de manera diferente. Si bien no existe una cura, hay diversas estrategias que pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Impacto de la Esclerosis Múltiple en la Vida Diaria

Los síntomas de la EM pueden variar ampliamente entre las personas, lo que hace que su manejo sea un desafío. Algunas personas experimentan fatiga, problemas de movilidad, depresión y debilidad muscular. Por lo tanto, es importante identificar cuáles son los síntomas que más afectan el día a día y buscar maneras de mitigarlos.

Existen múltiples enfoques que pueden ayudar a reducir estos síntomas:

  • Apoyo profesional para apoyar la Salud mental y el manejo de la depresión.

  • Técnicas de relajación.

  • Alimentación y actividad física.

  • Calidad del sueño y descanso.

Alimentación y Actividad Física

Autogestión en la Esclerosis Múltiple: Cómo convivir con la enfermedad

Una dieta equilibrada y un estilo de vida activo son fundamentales para el bienestar general. Se recomienda incluir en la alimentación:

  • Frutas y verduras: Son esenciales y se sugiere consumir al menos 5 porciones al día.

  • Cereales integrales: Optar por pan y pasta integrales en lugar de productos refinados.

  • Minimizar azúcares y sal: Los alimentos procesados suelen contener altos niveles de azúcar y sal, por lo que es preferible cocinar con ingredientes frescos.

  • Hidratación: Beber al menos 1.5 litros de agua al día.

Llevar un diario de alimentación puede ser útil para mantener un seguimiento de lo que se consume y asegurarse de obtener los nutrientes necesarios. También es recomendable elegir alimentos con propiedades antiinflamatorias como frutas, verduras, semillas y frutos secos, y pescado azul.

Técnicas de Relajación y Sueño

Las técnicas de relajación, como la meditación o el yoga, pueden ser muy efectivas para manejar el estrés, que a menudo agrava los síntomas de la EM. Además, un buen descanso es fundamental; asegurar un ambiente propicio para dormir puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y, por ende, el bienestar general.

Si bien cada persona experimenta la EM de manera diferente, implementar estas estrategias puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida. Es recomendable buscar apoyo profesional para obtener orientación personalizada y considerar terapias adecuadas que puedan complementar estos enfoques.