Detección y Tratamiento de la Obesidad Infantil

Detección y Tratamiento de la Obesidad Infantil

Un estilo de vida saludable implica realizar actividad física regularmente y llevar una alimentación equilibrada. Aunque todos conocemos esta teoría, en la práctica no siempre es tan fácil llevarlo al día a día. Los factores sociales, económicos y culturales también afectan a los hábitos cotidianos. Y se ha observado que, en las últimas décadas, el índice de masa corporal (IMC) ha aumentado no solo en adultos, sino también en niños y adolescentes. En este artículo, explicamos cuándo se considera que un niño tiene obesidad y cómo se puede abordar esta situación.

¿Cuándo se considera que un niño tiene sobrepeso?

El sobrepeso se define cuando el porcentaje de grasa corporal es mayor al considerado saludable. El IMC se calcula dividiendo el peso corporal (en kg) por la altura (en metros) al cuadrado. En niños y adolescentes, el IMC está sujeto a variaciones relacionadas con el crecimiento y se ajusta según su edad y sexo, lo que permite determinar si el IMC de un niño es adecuado. Como regla general, se considera que los valores entre el percentil 10 y el 90 son normales.

Definición de Sobrepeso y Obesidad Infantil

Se considera que un niño tiene sobrepeso si su IMC está entre el percentil 90 y 97. La obesidad se define cuando el IMC está entre el percentil 97 y 99.5, mientras que la obesidad extrema se identifica cuando el IMC supera el percentil 99.5.

Si existe la sospecha de que un niño o niña puede tener obesidad, es fundamental realizar una evaluación médica. Esta incluye un examen físico y una historia clínica para descartar causas subyacentes. Además, se identificarán posibles complicaciones de salud asociadas a la obesidad, como problemas en el sistema musculoesquelético, alteraciones del metabolismo lipídico y otros trastornos. La reducción de peso puede ayudar a revertir algunas de estas complicaciones.

Entre los hallazgos comunes en niños con obesidad, que no suelen requerir diagnóstico adicional, se incluyen un crecimiento acelerado en altura y desarrollo esquelético, estrías en la piel y cambios en el desarrollo genital.

Para tratar la obesidad infantil, a menudo es suficiente con mantener el peso actual del niño, ya que su crecimiento natural puede mejorar su IMC.

Es preferible prevenir el aumento excesivo de peso en niños y adolescentes desde una edad temprana. Si ya existe obesidad, debe abordarse rápidamente para evitar enfermedades secundarias. En muchos casos, mantener el peso puede ser suficiente durante la fase de crecimiento para evitar deficiencias nutricionales. Si hay factores de riesgo adicionales, es recomendable buscar una reducción controlada del peso, siempre bajo supervisión profesional.

Alimentación: ¿Qué comer? ¿Cómo comer?

Detección y Tratamiento de la Obesidad Infantil

El control del peso (sin aumento ni pérdida) puede lograrse mediante la normalización o reducción de la ingesta calórica. Se recomienda seguir una dieta equilibrada basada en las pautas de alimentación saludable. La elección de alimentos debe basarse en tres principios:

  • Abundante: agua y alimentos vegetales.

  • Moderado: productos de origen animal (preferiblemente bajos en grasa).

  • Escaso: alimentos ricos en grasas y azúcares.

Es importante consumir menos grasas y azúcares, y reducir al máximo los productos altamente procesados, que suelen aportar muchas calorías y pocos nutrientes para el crecimiento saludable. Aunque no se recomienda evitar del todo el consumo ocasional de dulces por razones psicológicas, se sugiere limitarlos, así como el uso de edulcorantes. Lo ideal es que los más pequeños se acostumbren al sabor real de los alimentos.

Se aconseja establecer horarios regulares para las comidas, evitando picar entre horas. Las comidas deben ser momentos tranquilos y familiares, evitando distracciones como la televisión y el uso de otras pantallas. Así se aprende a identificar mejor la sensación de saciedad y se hace de la comida un acto más consciente y sosegado.

Actividad Física: Fundamental para la Salud

A largo plazo, no basta con poner el foco únicamente en el factor nutricional, por muy importante que seaEs necesario fomentar un estilo de vida activo desde edades bien tempranas, que incluya actividad física regular, y concienciar sobre su importancia en los niños. Los niños y niñas activos también tendrán una vida activa de mayores, lo cual es realmente importante para el mantenimiento de la salud general. Además del comportamiento del niño respecto a la alimentación y actividad física, el apoyo y el ejemplo parental también es crucial para el éxito del tratamiento.

Los niños pequeños (1-3 años) deben ser activos al aire libre tanto como sea posible y se les debe permitir moverse libremente. Para desarrollar habilidades motoras, es beneficioso involucrarlos en actividades como trepar o jugar. Las actividades físicas deben ser parte de su rutina diaria.

Los niños en edad preescolar (4-6 años) deben moverse al menos 180 minutos al día, mientras que los escolares (6-11 años) y adolescentes (12-18 años) deben alcanzar al menos 90 minutos diarios de actividad física.

La actividad física regular es esencial para prevenir la obesidad infantil. Fomentar hábitos saludables desde la infancia puede ayudar a establecer un futuro más saludable para nuestros hijos.

Si el sobrepeso en edad infantil es un tema que preocupa a la familia, se aconseja consultarlo con el/la pediatra de referencia para obtener orientación adecuada.