
¿Cómo saber si el dolor en el pecho es de la articulación esternocostoclavicular o del corazón?
El dolor en la articulación esternocostoclavicular suele ser localizado, empeora con el movimiento y no se acompaña de síntomas como sudor frío o náuseas. Diferenciarlo de un infarto es clave para evitar sustos innecesarios y recibir el tratamiento adecuado.
Sentir dolor en el pecho puede generar bastante preocupación, especialmente por el temor a un infarto. Sin embargo, en muchas ocasiones, el culpable no es el corazón, sino la articulación esternocostoclavicular, esa pequeña, pero importante zona donde se unen el esternón, la clavícula y la primera costilla. En este artículo te explico cómo identificar este tipo de dolor, sus causas más habituales y, lo más importante, qué hacer para diferenciarlo de un problema cardíaco de verdad.
¿Cómo distinguir el dolor esternocostoclavicular de un infarto?
Diferenciar el dolor articular del dolor cardíaco es fundamental para tu tranquilidad y para evitar preocupaciones innecesarias.
Signos clínicos de origen articular
Dolor localizado en la unión del esternón y la clavícula.
Empeora al mover el brazo o al respirar profundamente.
Suele ser puntual y no se acompaña de otros síntomas generales.
El dolor puede durar desde minutos hasta varios días, dependiendo de la causa.
Signos que sugieren un infarto
Dolor opresivo o sensación de peso en el centro del pecho.
Irradiación al brazo izquierdo, cuello o mandíbula.
Sudor frío, náuseas, dificultad para respirar o palpitaciones.
Aparición brusca y persistente, no mejora con el movimiento.
Signos de alarma: acude a urgencias si presentas alguno de estos síntomas:
Dolor intenso y persistente en el pecho.
Sudoración fría o sensación de desmayo.
Náuseas o vómitos intensos.
Dolor irradiado al brazo, cuello o mandíbula.
¿Qué causas provocan dolor en la articulación esternocostoclavicular?

El dolor en esta zona suele tener un origen musculoesquelético, y aquí es donde entra en juego el dicho: "No siempre lo que duele en el pecho es el corazón, ¡a veces es simplemente una articulación que quiere llamar la atención!" Bromas aparte, las causas son muy variadas y predecibles.
Lesiones por uso excesivo
Movimientos repetitivos (deportes, trabajos manuales) pueden inflamar la articulación.
Es común en personas que levantan peso o practican deportes de contacto.
Las actividades cotidianas intensas también pueden desencadenar esta molestia.
Inflamación y artritis
Artritis reumatoide u otras enfermedades inflamatorias pueden afectar la articulación esternocostoclavicular.
La inflamación puede aparecer tras una lesión o infección local.
En algunos casos, la inflamación se desarrolla sin causa aparente.
Estrés y postura
El estrés acumulado y las malas posturas (por ejemplo, estar encorvado muchas horas) sobrecargan la zona.
La tensión muscular puede provocar dolor torácico de origen musculoesquelético.
Trabajar frente a una pantalla sin una posición adecuada es especialmente peligroso para esta articulación.
¿Cómo se diagnostica y trata el dolor en esta articulación?
Un diagnóstico correcto evita preocupaciones y tratamientos innecesarios, permitiéndote recuperar la tranquilidad.
Pruebas médicas habituales
Historia clínica detallada y exploración física para evaluar el dolor.
Pruebas de imagen (radiografía, ecografía) si el dolor persiste o hay dudas.
Electrocardiograma y análisis para descartar origen cardíaco si hay factores de riesgo.
Derivación a especialista si el dolor no mejora o hay signos de alarma.
Opciones no farmacológicas
Fisioterapia: ejercicios específicos para mejorar la movilidad y reducir la inflamación.
Reposo relativo: evitar actividades que agraven el dolor.
Aplicación de frío local en los primeros días para controlar la inflamación.
Tratamientos farmacológicos
Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para controlar el dolor.
En casos seleccionados, infiltraciones locales bajo control médico.
Ejercicios recomendados para prevenir el dolor
Estiramiento pectoral: mejora la flexibilidad de la zona (30 segundos, 3 repeticiones al día).
Fortalecimiento escapular: refuerza la musculatura de la espalda (2-3 veces por semana).
Movilidad de hombros: previene la rigidez articular (5 minutos diarios).
Mantén una postura erguida y revisa tu ergonomía si trabajas muchas horas sentado.
Si el dolor persiste más de 4-5 días, consulta a tu médico sin demora.
Cuida tu salud torácica: identifica y actúa a tiempo
El dolor en la articulación esternocostoclavicular es más habitual de lo que parece y, aunque puede asustar bastante, suele tener muy buen pronóstico. Diferenciarlo de un infarto es absolutamente clave para evitar preocupaciones innecesarias y recibir el tratamiento adecuado que tu cuerpo necesita. Ante cualquier duda, consulta siempre con un profesional sanitario sin dudarlo.
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Preguntas frecuentes
¿El dolor en la articulación esternocostoclavicular es grave?
En la mayoría de los casos, no es grave y mejora con tratamiento conservador. Sin embargo, si el dolor es intenso o persistente, consulta a un médico sin demora.
¿Puede el estrés causar dolor en esta zona?
Sí, el estrés y la tensión muscular pueden provocar molestias en la unión esternón-clavícula-costilla de forma importante.
¿Qué ejercicios son recomendables para prevenir este dolor?
Estiramientos pectorales, movilidad de hombros y fortalecimiento escapular, realizados varias veces por semana, ayudan a prevenir molestias futuras.
¿Cuándo debo preocuparme por este dolor?
Debes acudir a urgencias si tienes dolor intenso, sudoración fría, dificultad para respirar o dolor irradiado al brazo o mandíbula.
¿Qué pruebas descartan un problema cardíaco?
El electrocardiograma y los análisis de sangre ayudan a descartar un infarto; el médico decidirá si son necesarias según tus síntomas.
¿Cuánto tiempo suele durar el dolor articular?
Puede durar desde unos días hasta un par de semanas, dependiendo de la causa y el tratamiento aplicado.
¿Puedo hacer deporte si tengo molestias en esta articulación?
Se recomienda reposo relativo y evitar actividades que agraven el dolor hasta que los síntomas mejoren considerablemente.
¿Qué especialista trata el dolor en esta zona?
El médico de atención primaria puede valorar el caso; en situaciones complejas, puede derivar a un reumatólogo o traumatólogo especializado.






