Precauciones a tener en cuenta: antes, durante y después del sol

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Llega el verano y con él, comienzan nuestras ganas de broncearnos. Tomar el sol nos proporciona bienestar y nos pone de buen humor. Además, puede ser una práctica muy saludable si se hace de forma prudente. Por eso, recomendamos pensarlo bien y prepararnos mejor antes de tumbarnos de cualquier manera para obtener el moreno más rápido, y es que querer hacer las cosas rápidamente y obtener resultados de forma inmediata puede llevarnos a ciertos efectos adversos y perjudiciales para nuestra salud.

Con una exposición al sol de forma extrema sometemos a la piel a una agresión que se expresa luego en manifestaciones dermatológicas antiestéticas, como el engrosamiento y endurecimiento de la piel, manchas, posibles reacciones alérgicas y muchas más consecuencias desagradables.

Tenemos que tener claro que lo que perseguimos es un “bronceado saludable”, un color uniforme en todo el cuerpo, una piel sana y esto se logra con una preparación de la piel acorde a la edad y con una exposición moderada al sol.Llegados a este punto, para cuidar nuestra piel deberíamos considerar el rostro, el cuerpo y el cabello; la edad, y finalmente el sexo, ya que todo ello llevará implícito un toque personalizado.

 

Antes del sol:Es recomendable alisar la piel a base de tres sencillos pasos: exfoliarla, hidratarla y nutrirla para que reacciones bien con el sol y proporciones un bronceado parejo evitando la aparición de colores distintos. La piel del rostro ha de estar limpia de impurezas, hidratada y nutrida correctamente. De esta manera estará preparada para recibir la exposición del sol. Los productos que llevan ureas, ácido láctico, o acido hialurónico son ideales para esta preparación, especialmente las que llevan aminoácidos que estimulan la melanización.

 

Durante: El inicio de la protección solar ha de hacerse con productos de alto índice, aplicados en todo el cuerpo expuesto de forma frecuente y generosa dependiendo del tipo de piel. El cabello y los labios también son muy importantes y han de protegerse. En los días posteriores, tras las primeras exposiciones al sol, podemos usar fotoprotectores de menor índice. Y al llegar a casa, tras la ducha y secado hemos de ser constantes al aplicar crema o geles hidratantes por todo el cuerpo.

 

Después:Una vez acabado el periodo de alta exposición solar (generalmente el verano) hemos de volver al tratamiento restaurador de la superficie cutáneo corporal: exfoliaciones, sesiones de hidratación/nutrición cutánea intensifica, sobre todo en las aéreas más agredidas como son el escote, los brazos y las piernas.

 

El rostro necesita un minucioso cuidado previo a la higiene diaria, las exfoliaciones y los productos de uso regular van a permitir que la piel esté preparada para el posterior tratamiento o cuidado hidratante.

Esperamos que estas recomendaciones sean de vuestro interés y que os animéis a compartir con nosotros  algún truco más que tengáis a la hora de exponerse al sol.

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