Descripción
Apivita Bee Sun Safe Aceite Corporal Bronceado SPF30 200ml es un aceite corporal que ayuda a proteger la piel del rostro y cuerpo, frente a los rayos solares. Este aceite de SPF30 proporciona una protección media, a la vez que contribuye a dejar la piel fresca e hidratada.
Su fórmula con ingredientes naturales BIO ayuda a proteger la piel de los rayos UVA-UVB, gracias a sus filtros solares fotoestables de amplio espectro.
Además, su composición elaborada a base de ingredientes biodegradables no dañan el ecosistema marino.
Modo de empleo
Aplicar abundantemente el producto antes de la exposición al sol (cantidad equivalente a 2ml/cm2). Renovar frecuente y abundantemente la aplicación sobre todo después de haber nadado, sudado o secado con una toalla. Si la cantidad aplicada no es la adecuada, el nivel de protección será significativamente menor. No permanecer demasiado tiempo al sol.
Composición
Cocoglycerides, C13-15 Alkane, Dicaprylyl Carbonate, Triheptanoin, Coco-Caprylate/Caprate, Isoamyl Laurate, Diethylamino Hydroxybenzoyl Hexyl Benzoate, Bis-Ethylhexyloxyphenol Methoxyphenyl Triazine, Ethylhexyl Triazone, Undecane, Helianthus Annuus Hybrid Oil/Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil*, Tridecane, Parfum/Fragrance, Tocopheryl Acetate, Olea Europaea (Olive) Fruit Oil*, Polyglyceryl-6 Oleate, Lycopene, Beta-Carotene, Daucus Carota Sativa (Carrot) Root Extract, Rosmarinus Officinalis (Rosemary) Leaf Extract, Tocopherol, Punica Granatum Seed Oil*, Glycine Soja (Soybean) Oil, Brassica Campestris (Rapeseed) Seed Oil, Vitis Vinifera (Grape) Seed Oil*, Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil*, Sorbic Acid.
*Cultivo orgánico
Consejo Farmacéutico
Utilizar crema solar es imprescindible para proteger la piel y evitar que los rayos UVA y UVB penetren en ella. Gracias a los filtros solares que incluyen los protectores se crea una barrera en la piel que la protege de irritaciones, quemaduras, alergias o enrojecimientos. Para que la fotoprotección sea efectiva hay que aplicarla en cantidades suficientes y extenderla de forma homogénea en toda la superficie cutánea. Además, debemos reaplicarla cada 2 horas, después del baño, de realizar actividad física o de haber sudado. También es importante no exponerse al sol durante las horas centrales del día (entre las 12:00h y las 16:00h) y evitar que los infantes y bebés tomen el sol de forma directa.
Además de esto, debemos tener en cuenta que el sol es el responsable del envejecimiento de la piel y la sobreexposición a sus rayos es causa de fotoenvejecimiento, produce daño oxidativo y favorece la aparición de enfermedades cutáneas. Se puede reforzar esta acción protectora con la ingesta de complementos alimenticios, junto a una dieta equilibrada y el uso de accesorios como gafas de sol o sombreros de ala ancha.
Por último, recuerda aplicar, tanto en rostro como en el cuerpo, un aftersun para que la piel mantenga los antioxidantes e hidratación necesarios. Si tomas medicamentos fotosensibilizantes o tienes alguna patología cutánea, el seguimiento de estas recomendaciones es especialmente importante. En todo caso, si tras la exposición solar te aparecen ampollas, fiebre o dolor de cabeza, consulta con tu médico.