
Con la llegada del invierno, muchas personas aprovechan para hacer una escapada a la montaña, practicar deportes de nieve o descubrir las ciudades europeas vestidas con sus mejores galas navideñas. Sin embargo, el frío, la altitud, los cambios bruscos de temperatura o el aumento de la actividad física suponen un reto añadido para la salud y el bienestar. En este contexto, preparar adecuadamente el botiquín de viaje se convierte en un gesto esencial de prevención. Pequeñas molestias, caídas leves, dolores musculares o reacciones al frío pueden surgir tanto en un entorno natural como en un viaje urbano. Contar con los productos adecuados no solo aporta seguridad, sino que permite reaccionar con rapidez ante imprevistos y continuar disfrutando del viaje sin sobresaltos. Por ello, Mar Santamaria, Responsable de Atención de Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris, explica qué debe incluir un botiquín de viaje en invierno, adaptándolo tanto a escapadas de montaña y nieve como a desplazamientos urbanos, siempre priorizando la ligereza, la practicidad y la prevención.
Botiquín básico para escapadas de montaña y nieve

“En actividades como senderismo invernal, esquí o rutas con raquetas de nieve, es fundamental llevar un botiquín ligero y bien organizado, preferiblemente en un neceser estanco. Debe incluir material básico para curas, como guantes desechables, soluciones desinfectantes, apósitos y gasas, además de elementos como venda elástica, esparadrapo, pinzas y tijeras pequeñas”, explica Mar Santamaria. “A nivel de medicación, es suficiente con llevar algún analgésico sin receta para dolores leves o molestias musculares, junto con la medicación habitual necesaria para el día. En personas con tendencia a reacciones alérgicas, conviene añadir un tratamiento específico para este tipo de episodios”, añade la experta. Aunque las temperaturas sean bajas, la protección solar sigue siendo imprescindible en la montaña, ya que la radiación se intensifica con la altitud y el reflejo de la nieve. Un fotoprotector en formato compacto y unas gafas de sol ayudan a prevenir quemaduras y daños oculares. Para excursiones de mayor duración, también se recomienda llevar una manta térmica y una luz frontal, elementos que apenas pesan y pueden resultar clave ante una emergencia.






